FIJAR LOS PRECIOS DEL CARBONO PODRÍA TRANSFORMAR LA ECONOMÍA DE GAS Y PETRÓLEO

Actualmente, algunos países necesitan que los productores cancelen un impuesto al carbono o cooperen en un esquema de comercio de emisiones (ETS). Pero cada vez que los gobiernos buscan desempeñar los objetivos de descarbonización, esa posición podría ser diferente y es posible que aparezcan cargos por carbono que modifiquen el sector upstream, perjudicando la economía de la industria y el valor de los activos.

El vicepresidente senior de investigación fiscal global de Wood Mackenzie, Graham Kellas, comento que los gobiernos comprenden de dos elecciones para exigir los cargos por carbono en las operaciones de upstream. Tienen la opción de aplicar un ETS o implementar un impuesto al carbono. Cualquiera de los dos esquemas, el efecto financiero en específicos proyectos puede ser potencialmente disminuido por unas emisiones.

Hoy por hoy, existen alrededor de 60 regimenes de carga de carbono a nivel, nacional, subnacional e internacional, pero muy pocos perjudican a las fundamentales áreas productoras de gas y petróleo a una tasa por encima de 20 dólares por tonelada.

Noruega es el país que más ha sobresalido en las cargas de carbono upstream, aparte de haber aplicado un impuesto del CO2 a partir de 1991.

En 2007, en la provincia canadiense de Alberta se crea el primer impuesto al carbono en América del Norte, para los influyentes productores de gas y petróleo. Columbia Británica propuso un impuesto parecido en 2008, y el gobierno federal canadiense incorporo un impuesto en el año 2019. El gobierno canadiense anunció el año pasado que su impuesto al carbono subiría aproximadamente a 135 dólares estadounidenses por tonelada para el año 2030. El presidente de los Estados Unidos, Joe Biden, está ejecutando que las operaciones upstream por los cargos de carbono sean cada vez más posibles.

El plan que ofrece Noruega tiene como finalidad disminuir las emisiones de sectores como la agricultura y los residuos, que todavía no están incorporados en los impuestos al carbono. Pero, los productores de gas y petróleo se verán perjudicados.

Los investigadores upstream comentaron que las propuestas comprenderían que el impuesto al CO2y el precio ETS combinado al de Noruega de la UE superaría a 262 dólares por tonelada para el año 2030, más o menos un aumento de tres veces a similitud con el precio vigente. La transformación elevara los impuestos al carbono a un aproximado de 2.000millones de dólares anuales para 2030, y agregara una suma de 2 dólares por barril de opex. Esto podría elevarse hasta 10 dólares por barril de petróleo semejante en campos más maduros.